Historia

La arquitectura de la casa de la Hacienda La Selva representa la más acabada forma de dominio físico: el disfrute de la tierra y el goce de la naturaleza. Con la llegada de la caña de azúcar y otros productos provenientes de Asia y de territorios de ultramar, cambia el esquema de producción llegando a innovar estos cultivos tan americanos que muchos creen que siempre nos pertenecieron.

El rumor de un nuevo mundo con grandiosas riquezas naturales trae la población del viejo mundo, mayoritariamente venidas en los siglos XVI Y XVII, pertenecientes a niveles socio-económicos hispánicos bajos, que permiten la formación de una modesta burguesía convirtiéndolos de humildes campesinos a hacendados relativamente ricos.

De allí que la repartición de la tierra en el nuevo mundo se hacía por voluntad real, lo que comúnmente llamábamos la encomienda, mediante la cual se concedían tierras juntos con los indígenas que en ella hubiera (por voluntad de ellos o por la fuerza, “esclavitud”). Este esquema se ahonda aun más al carecer de suficiente mano de obra y tener que importadar mano de obra negra de ultramar.

Parte del proceso de dominio territorial, incluían la construcción de la casa del hacendado y su familia, de ahí se origina la casa de La Hacienda La Selva, que materializa y otorga calidad simbólica a la relación del hombre con el campo. Quien construye una casa en sus terrenos es rotundamente dueño de ellos, esta premisa reafirma la necesidad de los nuevos pobladores de generar eternas raíces.

Empiezan a aparecer entonces construcciones con características muy especiales en el campo neogranadino que indudablemente no instituyó un género arquitectónico propio. Simplemente recibió una buena dosis de arquitectura popular hispánica que se adaptó adecuadamente a éste que parece haber nacido allí.

La casa de La Hacienda La Selva, de arquitectura neogranadina deriva de un largo proceso histórico selectivo, que hace que su aparente elementalidad sea engañosa. Las sucesivas civilizaciones van depurando esquemas arquitectónicos esenciales ajustadísimos a la organización de la vida familiar, costumbres sociales y trabajo de campo.

La noción de jerarquía familiar, de hogar campestre y de estricta devoción al trabajo, van refinando por sustracción los esquemas de distribución arquitectónica que albergan y los propician. Aparece así la dualidad de la casa de campo: organizada en torno a la intimidad de un espacio interior, pero a la vez, abierta vigilante hacia el terruño circundante. Así es como aparece la casa de La Hacienda La Selva, neogranadina como una respuesta al dominio territorial y al albergue del aire familiar.
La casa de hacienda neogranadina deriva de un largo proceso histórico selectivo, que hace que su aparente elementalidad sea engañosa. Las sucesivas civilizaciones van depurando esquemas arquitectónicos esenciales ajustadísimos a la organización de vida familiar, costumbres sociales y trabajo de campo.

La noción de jerarquía familiar, de hogar campestre, de estricta devoción al trabajo van refinando, por sustracción los esquemas de distribución arquitectonica que albergan y los propician. Aparece así la dualidad de la casa de campo: organizada en torno a la intimidad de un espacio interior, pero a la vez abierta vigilante hacia el terruño circundante. Así es como aparece la casa de hacienda neogranadina como una respuesta al dominio territorial y al albergue del aire familiar.